Cita

"¡Llora! Nadie nos mira.
Ya ves; yo soy un hombre..., ¡Y también lloro!"
(Bécquer)

domingo, 22 de septiembre de 2013

Parábola de nuestra política

(Aprovechando el 130 aniversario de Kafka, he decidido hacerle un pequeño homenaje con un relato en forma de parábola y con rasgos del "absurdo kafkiano")

Una vez más, el sol volvía a ganarle la batalla a la noche y, con sus rayos, se regocijaba de su victoria iluminando a una joven y vieja España. Gregorio, ajeno al duelo entre la luz y la sombra, yacía en su cama hasta que recordó que las vacaciones habían terminado. Esa mañana el despertador había sonado tarde -exactamente a las 10 a.m.- y solo Gregorio sabía las consecuencias que podía tener semejante despiste, a pesar de que entraba a trabajar dos horas más tarde.


<<No hay problema, tengo las persianas bajadas y todas las luces apagadas. Nadie me habrá visto. >> suspiró aliviado. Entonces dejó pasar el tiempo y, de camino a la oficina, leía la carta que había recibido, hará siete días, en la que ponía las instrucciones que debía realizar de acuerdo con las que seguía su partido político:

“Para Gregorio González, ministro de Educación y Cultura:
Es bien sabido que, en nuestro partido, todos tenemos que cumplimentar unas normas para la solidez y rigidez del mismo. Por tanto quedan ineludibles los siguientes mandatos:
Siempre se despertará a las 9:59 a.m. Acto seguido revisará el correo, luego se lavará los dientes, desayunará, volverá a lavarse los dientes y, por último, la cara ¡Qué se vea bien! Ante todo, siempre daremos una buena imagen. No olvide usted llevar el atuendo regido en el decreto “Ropa e ideales”, aprobado en el Congreso el 30 de febrero: Usted tiene la función de enseñar a los nuevos jóvenes la manera de vestir.
Atentamente, el presidente de su partido Preocupación por la Libertad y la Autonomía. (PLA)”

No es de extrañar lo sorprendido que quedó Gregorio, era su primer día laboral y no había respetado ninguna norma. En realidad la culpa era suya y, a la vez, no; no esperaba ver tantos cambios en tan poco tiempo. Por un momento pensó en volver a casa, pero ya solo tenía que doblar la esquina para llegar al trabajo. Así que por la pereza y la falta de remordimientos, cualidades muy dignas para su profesión, entró en el edificio sonriendo.

Allí, contempló a todos sus compañeros trajeados y siempre con una corbata azul. Estuvo a punto de girarse para observar a la oposición, pero por fortuna lo interrumpió Nuria. El edificio, llamado Centro de Política Nacional, estaba formado por el PLA y la oposición, es decir, únicamente por dos partidos de los veinte que había. Se solía decir que a la oposición no había que mirarla porque solo sabía dar gritos reprochando leyes. Paradójicamente, no propusieron nunca una solución.  Por esto, las palabras de Nuria le sirvieron para esquivar a los “corbatas rojas”.

Pasados unos veinte minutos, Gregorio bajó al sótano para explicarle al jefe su desobediencia. Allí, con un traje impecable y, por supuesto, una corbata azul de un valor incalculable, lo recibió el presidente:

─ ¡Por Dios, Gregorio!─ exclamó. ─ Quítese esa corbata verde ahora mismo. Tome, coja una azul de las que tengo en este cajón.─

─ Lo siento, señor. He tenido un día un poco complicado─ murmuró Gregorio mientras miraba el suelo.

─ ¿Complicado? Claro, quizás si se hubiera despertado a su hora…─ Gregorio contuvo la respiración por un momento ¿Cómo podía haberse enterado su jefe? ─ Gregorio, Gregorio… Con lo fácil que lo tienes todo ¡Solo faltaba que vinieras de rojo! Creo que la carta explicaba todo muy bien.─
Gregorio continuaba con la mirada fija en el suelo, sabía que ir vestido diferente era sinónimo de pensar diferente, y eso debía evitarlo. Fue entonces cuando demostró su casta política, pues el buen mandatario siente dolor cuando va a perder lo suyo pero no cuando rompe los derechos de los demás. El jefe le vio la cara y le dijo:


─Alégrese hombre, si nosotros somos los únicos que podemos saltarnos las leyes cuando queramos. Usted tiene todas las habilidades de un buen político y además sabe recortar en Educación y Cultura como nadie. Ha conseguido que mucha gente crea que las ayudas son premios. Así que tranquilícese y tomemos unas copas de vino, mientras pensamos en qué gastarnos los beneficios.

Autor: José Ángel

No hay comentarios:

Publicar un comentario

"Si la libertad significa algo, será, sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oír".
(George Orwell)